Luego de la invasión del clan del tozama daimyo Shimazu Tadatsune en 1609, el reino de Ryūkyū se vuelve a acomodar lentamente actuando como intermediario comercial entre Japón y China.
La historia del Karate, cómo toda historia del hombre que abraza un sueño, es un laberinto complejo, de formas curvas y repleto de afluentes que condicionan los hechos y los alejan del relato lineal.