Histórica Okinawa

SUEYOSHI KOEN

Nuestro paseo por la “Histórica Okinawa” comienza en una pequeña panadería (Croissant Kouign Bakery) a pocos metros de la estación de Shiritsu Byoin Mae, frente al Hospital de Naha donde compré unos deliciosos panes saborizados. Altamente recomendables, una carga de energía extra será de mucha ayuda antes de una caminata como la que haremos subiendo, literalmente, “miles” de escalones por un hermoso parque repleto de sitios para conocer, repleto de historia.

Hoy recorreremos el SUEYOSHI KOEN (末吉公園)

Literalmente “parque del futuro bienaventurado”, varias fueron las razones por las que me interesaba recorrer este sitio rodeado de selva e historia.

Conocí el parque a través de un viejo documental de la National Geographic que mostraba a Taira y Frenette Sensei, entrenando aquí, usando de makiwara a unas “desafortunadas” palmeras.

Por suerte para los arbolitos, los golpes de los maestros de Goju Ryu, solo probaron que, pese a mover sus ramas, sus raíces serían capaces de tolerar otro clásico tifón de verano. (Ninguna planta fue dañada para este documental).

Cabe aclarar que en el video nos encontraremos a varios de los mejores maestros del Jundokan entrenando juntos. Pueden ver el video en el link que les dejo aquí: https://youtu.be/Q93HJSh_bTw

Palmeras en el parque Sueyoshi

Sensei Tsuneo Kinjo, uno de mis actuales maestros y directivo del Jundokan So Honbu, también suele venir a entrenar al parque. Él es un ejemplo a seguir y la verdad, quería descubrir algunos de sus “secretos”.

Una vez escuché a mi primer maestro de Karate, Osensei Juan Carlos Rodriguez, decir que: “entrenado está aquel que sube y baja el parque Sueyoshi al trote“. En aquel momento no entendí a qué se refería.

Como ven, varias cosas me empujaban a recorrer este parque. Hoy lo descubriremos!

Comienza el recorrido

Deje las palmeras y me detuve frente a unas terrazas antidesmoronamiento a hacer Seiyunchin ( 制引戦 ) como entrada en calor. El parque es enorme y merece ser tomado en serio si uno pretende recorrerlo al trote.

Terrazas antidesmoronamiento

Comprobé mi frecuencia cardíaca y mi posición en el GPS, y salí.

No faltó mucho hasta dar con una bellísima escultura en relieve de bronce con una inscripción que “aclaraba”:

王城朝薫生護三百年記念碑

Bueno, sí, así me sentí.

Primero hice un esfuerzo por relacionar la imagen con mis conocimientos de la historia del Reino de Ryukyu, pero no funcionó, por lo que tuve que confiar en mi poco conocimiento de la interpretación de kanji.

La inscripción hablaba de la conmemoración de un nacimiento hace 300 años, de… alguien. Pero ¿de quién?

Un jardinero que estaba cuidando unos canteros con flores, debió haber notado mi interés por la escultura y se acercó para preguntarme:

¿Ha visto el Kumiodori? Este es el monumento de Tamagi.

Alguien que nació hace 300 años, verdad? dije tratando de demostrar que algo entendía.

Si, respondió y volvió con sus plantitas sin importarle mucho mi esfuerzo por conocer algo de la escritura japonesa.

La ayuda del parquero fue el empujoncito que necesitaba para entender que decía el cartel:

Tamagusuku Chōkun 300 aniversario de su nacimiento

Escultura en bronce dedicada a Tamagusuku Chōkun

Más tarde cuando volví a mi departamento pude investigar un poco más y entender la imagen y quien fue “Tamagi”.

El monumento conmemorativo, se construyó en honor al fundador de un estilo de representación teatral llamada Kumi Odori.

Tamagusuku Ueekata Chōkun (玉 城 親 方 朝 薫, 11 de septiembre de 1684 – 1 de marzo de 1734), también conocido por su nombre chino Shō Juyū (向 受 祐), fue un aristócrata uchinanchu quien creó una forma de Danza-Drama conocida como Kumi Udui o Kumi Odori en japonés.

Tamagusuku nació en lo que hoy es el vecindario Gibo de Shuri, muy cerca de donde está el parque. Noble de cuna, tuvo oportunidad de viajar varias veces a Japón y conocer las formas de danza y teatro tradicionales de la época, como el teatro Noh, el Kabuki y el Kyōgen.

Al volver a Ryukyu, en 1715, fue nombrado Udui Bugyō (Magistrado de la Danza) en sucesión de Tansui Ueekata ( 湛 水 親 方, 1622-1683).

Su principal deber era organizar los entretenimientos formales para los Diplomáticos chinos que visitaban oficialmente Ryukyu.

Él fue el creador de varias obras de Kumi Odori, entre ellas “Nidō Tichiuchi” (La Venganza de los Dos Hijos) y “Shūshin Kani’iri” (Poseído por el Amor, Frustrado por la Campana), ambas representadas en el bronce del parque.

Aunque se presume que escribió muchas más, hoy se conocen sólo cinco, las Chōkūn no Goban (“Las cinco obras de Chōkun”). Las otras tres son: Mekarushi, Kōkō nu Maki (Piedad Filial) y Unna Munu Gurui (La Loca).

El “Kumiodori” es como una ópera que se compone de una historia relatada en los diálogos y la danza de los actores, quienes siempre eran hombres del clan militar del Castillo de Shuri junto a sus hijos.

El primer espectáculo de “Kumiodori” se realizó en 1719, como motivo de celebración de la coronación del Rey Shō Kei (尚 敬, 3 de agosto de 1700 – 14 de marzo de 1752).

El Santuario de Sueyoshi

Continúe mi camino eligiendo caminos al azar siempre en ascenso hacia quien sabe dónde, intentando mantener un ritmo suave pero parejo de trote.

Se iban alternando interminables escaleras de piedra caliza, verdes de tiempo, con escaleras modernas de acero y madera tan infinitas como las primeras pero sin tanto “glamour”.

Al mirar hacia atrás uno empezaba a entender que había querido decir Osensei Juan Carlos y porque Sensei Kinjo se mantiene en excelente estado físico.

La selva, exuberante y misteriosa, poco a poco iba definiendo mi camino: “por aquí pasas, por aquí no“, parecía decirme.

Pequeños arroyos se abrían camino en la piedra y fueron varios los puentes cargados de sombras y verdín, que atravesé. Inclusive un gato negro me sugirió el camino: “por aquí no pibe, es para el otro lado“.

Bueno…, quizás fue el agotamiento muscular quien habló y no el felino, pero lo cierto es que de insistir por ese sendero me salía del parque perdiéndome lo mejor.

Más selva…

Cascadas…

Escaleras a la nada…

Y más puentes.

El sendero se estrecha y adelante una gran piedra con un cartel nos advierte que estábamos adentrándonos en las inmediaciones del Templo de Sueyoshi.

El Templo Sueyoshi y la escalera de piedra

El cartel nos informa de la antigüedad del templo y del camino que nos llevará hasta él.

Seguí mi ascenso por el bosque, crucé un pequeño puente que parecía mediar entre las dos facciones de una colina que buscaba separarse y me encontré con dos caminos divergentes.

Pequeño puente sobre una larga grieta en la roca

El primero me llevó a un santuario erigido a algún tipo de deidad de la Armonía (和合火の神 Wagohi no kami).

Wagohi no Kami

El otro conducía hasta un arco de piedra de una arquitectura poco común en Okinawa y que solo había visto en el Castillo de Zakimi, en Yomitan (26°24’30”N 127°44’31”E). Crucé el pequeño pasadizo de no más de cuatro metros revisando cada piedra tallada y acomodada perfectamente en su lugar, y al otro lado, la justificación de todo el esfuerzo.

Una prolija y amplia escalera de piedras encastradas nos llevaba a un claro desde el que, a un lado se podía ver a lo lejos el castillo de Shuri y al otro, en la cima de una última escalera, un hermoso templo Sintoísta brillantemente pintado de rojo: el Sueyoshi-Guu.

Vista del Castillo desde la explanada del Templo de Sueyoshi

El santuario de Sueyoshi está en lo más alto de la colina que encierra el parque (26°13’48.00’’N 127°42’51.00E). Construido durante el reinado del Rey Sho Taiku (1454-1466), la mitología shintoísta cuenta que un avatar de Kumano Gongen fue consagrado aquí.

También se lo llama “Sueyoshi Shadan” o pequeño santuario. Es uno de los famosos “8 santuarios de Ryukyu”.

El templo original se derrumbó en 1913 y fue reconstruido recién en 1972, pero los accesos y los escalones de piedra aún se conservan de épocas del Reino de Ryukyu.

末吉 宮 Sueyoshi-guu Santuario de Sueyoshi

La vista y la naturaleza que lo rodea hacen de este, un sitio mágico, espiritual.

Subí hasta su base de madera y la vista era aún mejor; el Castillo, a lo lejos, podía verse en todo su esplendor.

Vista del Castillo desde el pasillo del templo

Me quedé sentado media hora en la cima, maravillado por la vista, queriendo atrapar todo en fotos que, jamás podrían describir tanta belleza.

El autor en la cima del parque Sueyoshi

Era el mediodía, me quedaban unas horas para seguir descubriendo historias en el parque y, los incontables senderos al bajar, me planteaban nuevos descubrimientos a cada paso.

Ahora, en pleno descenso, daba con el Ginowan Udun.

Así es, Okinawa no da respiro, si te distraes un segundo, te lo perdés.

Pero del mausoleo de la familia del hijo del último Rey de Ryukyu y de los “pinos” plantados en honor a Gichin Funakoshi y su hijo Gigō, les contaré en alguna próxima entrada.

Es hora de almorzar en Shuri. そば?, si claro!

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